sábado, 19 de septiembre de 2020

VIRTUD, PUREZA, LIBERTAD

 

El sol de la risa divina

 

La virtud se ha dedicado siempre a suprimir cosas en la vida y si se hubieran puesto juntas todas las virtudes de los diferentes países del mundo, quedarían muy pocas cosas en la existencia.

La virtud pretende buscar la perfección, pero la perfección es una totalidad.

Sin embargo, los dos movimientos se contradicen: una virtud que elimina, que reduce, que fija límites, y una perfección que admite todo, que no rechaza nada sino que pone cada cosa en su sitio, no pueden evidente­mente entenderse.

Tomar la vida con seriedad consiste generalmen­te en dos movimientos: el primero es dar importancia a cosas que probablemente no la tienen, y el segundo es querer que la vida sea reducida a un cierto número de cualidades que son consideradas como puras y dignas de existencia. En algunos (aquellos, por ejemplo, de los que Aurobindo habla aquí, los «pudibundos» o los puri­tanos), esta virtud se vuelve seca, árida, gris, agresiva, y encuentra faltas por todas partes, en todo lo que es ale­gre, libre y gozoso.

El único medio de volver la vida perfecta (quiero decir aquí, la vida sobre la tierra, por supuesto) es obser­varla desde bastante altura para verla en su conjunto; no solamente en su totalidad presente, sino en el conjunto del pasado, del presente y del futuro; lo que ella ha sido, lo que ella es, lo que ella será —hay que ser capaz de ver todo a la vez. Porque es el único medio de poner todo en su sitio. Nada puede ser suprimido, nada debe ser suprimido, sino que cada cosa debe estar en su lugar en una armonía total con el resto. Y así, todas estas cosas que parecen tan «perversas», tan «reprensibles», tan «in­aceptables» al espíritu puritano, se volverán movimientos de alegría, de libertad y de una vía totalmente divina. Y entonces nada nos impedirá saber, comprender, sentir y vivir esta risa maravillosa del Supremo, que tiene un  gozo infinito viéndose vivir infinitamente. ¡Esta alegría, esta risa maravillosa que disuelve todas las sombras, todos los dolores, todos los sufrimientos! Basta con entrar dentro de sí bastante profundamente para hallar el sol interior, dejarse bañar por él; y entonces, todo no es sino una cascada de risa armoniosa, luminosa, solar, que no admite ya ni sombra ni dolor (...)

Y este Sol de risa divina, está en el centro de toda cosa, la verdad de todo —lo que hay que hacer es apren­der a verlo, a sentirlo, a vivirlo.

Y por eso, evitemos a las gentes que toman la vida en serio, que son seres bastante molestos.

En cuanto la atmósfera se vuelve grave, uno pue­de decirse que algo no va, una influencia pesada, un viejo hábito que intenta reafirmarse y que no debe ser aceptado. Todos estos pesares, todos estos remordimien­tos; el sentido de la indignidad, el sentido de la falta, y después, un paso más y está el sentido del pecado -¡oh! es... me parece que eso pertenece a otra edad, una edad de oscuridad.

Pero todo eso que persiste, que intenta engan­charse y permanecer, todas esas prohibiciones —y esa for­ma de cercenar la vida en dos: las cosas pequeñas y las grandes, lo sagrado y lo profano,... «¡Cómo!, dirán estas gentes que hacen profesión de llevar una vida espiritual, para tan pequeñas cosas que tienen tan poca importancia, ¿cómo se puede hacer eso el objeto de una experiencia espiritual?-». Y sin embargo, es una experiencia que se vuelve cada vez más concreta y real, incluso materialmente: no hay «cosas» donde el Señor esté y «cosas» donde Él no esté. El Señor está siempre allí, no se toma nada en serio, Él se divierte con todo y Él juega con vosotros, si vosotros sabéis jugar. Pero ¡cómo sabe jugar! ¡El juega muy bien! ¡A todo, también a las pequeñas cosas!

¿Hay que poner objetos sobre la mesa? No creas que hay

que  pensar y ordenar, no, vamos a jugar: vamos a colocar eso aquí y lo otro allá, de esta manera y de la otra. Y des­pués, otra vez, así y asá. Qué bello juego, tan entretenido.

Entonces, entendido, nosotros trataremos de sa­ber reír con el Señor.

La Madre.

Del libro El camino soleado.



lunes, 7 de septiembre de 2020

 

SRI AUROBINDO

 

¿ES ESTE EL FINAL?

 

 

 

¿Es este el final de todo lo que hemos sido,

Y de todo lo que hicimos o soñamos,

Un nombre no recordado y una forma sin hacer,

Es este el final?

 

¿Un cuerpo pudriéndose bajo una losa de piedra

O convertido en cenizas por el fuego,

Una mente disuelta, perdidos sus olvidados pensamientos,

Es este el final?

 

Nuestras pequeñas horas que eran y no son más,

Nuestras pasiones una vez tan elevadas

Siendo burladas por la tierra inmóvil y la tranquila luz del sol,

¿Es este el final?

 

Nuestros anhelos de ascensión humana a Dios

Pasando a otros corazones

Engañados, mientras el mundo sonríe a la muerte y al infierno,

¿Es este el final?

 

Caída está el arpa; partida yace y enmudece;

¿Está muerto el músico invisible?

¿Porque el árbol esté caído donde el pájaro cantaba,

Debe la canción silenciarse también?

 

Uno en la mente que planeaba, quería y pensaba,

Para reformar el destino de la Tierra,

Uno en el corazón que amaba, anhelaba y esperaba,

¿También él acaba?

 

El Inmortal en lo mortal es su Nombre;

Aquí, una artista deidad,

Siempre remodelándose en formas más divinas,

Renuente a cesar

 

Hasta que se efectúe todo para lo que las estrellas fueron hechas,

Hasta que el corazón descubra a Dios

Y el alma se conozca. Y aun entonces

No hay final



 

 

 

 

 

10    de abril de 1917

 Mi corazón se ha quedado dormido hasta en lo más recóndito del ser...

 Toda la Tierra se mueve y se agita en un perpetuo cambio; toda vida goza y sufre, se esfuerza, lucha, conquista, se destruye y se reforma.

 Mi corazón se ha quedado dormido hasta en lo más recóndito del ser...

 En todos esos incontables y variados elementos yo soy la Voluntad que pone en movimiento, el Pensamiento que actúa, la Fuerza que realiza, la Materia que es accionada.

 Mi corazón se ha quedado dormido hasta en lo más recóndito del ser...

 No más límites personales, no más acción individual, no más concentración separatista creando conflicto, tan sólo una única Unidad infinita.

 Mi corazón se ha quedado dormido hasta en lo más recóndito del ser...

  Madre

  Del libro plegarias y meditaciones



 


 

domingo, 17 de mayo de 2020


Las Dificultades y la Ayuda


Las dificultades suelen deberse a la resistencia de una o varias partes del ser que rechazan recibir la fuerza, la consciencia y la luz puestas en ellas y se rebelan contra la influencia divina. Es raro que alguien pueda someterse enteramente a la voluntad divina sin tener que hacer frente a una u otra de estas dificultades. Pero el medio seguro de superar todos los obstáculos consiste en mantener una aspiración firme y serena, y observarse con una absoluta sinceridad.

La Gracia siempre está dispuesta a actuar, pero debéis dejarla obrar y no resistiros a su acción. Se requiere una condición solamente: la fe. Cuando os sintáis atacados, llamad a Sri Aurobindo y a mí misma en vuestra ayuda. Si vuestra llamada es sincera, es decir, si queréis sinceramente ser curados, vuestra llamada obtendrá respuesta y la Gracia os curará.

  La  Madre
  Del libro Conversaciones 1929


                                                   

lunes, 4 de mayo de 2020

El camino

La vida es una elección perpetua entre la verdad y la mentira, la luz y la oscuridad, el progreso y la regresión, la ascensión hacia las alturas o la caída en los abismos. Cada uno ha de elegir libremente.

No nos comprometemos en el camino espiritual más que cuando sentimos que no podemos hacer otra cosa.

La actitud intelectual viene primero y la puesta en práctica le sigue poco a poco. Lo que es muy importante es mantener muy despierta la voluntad de vivir y ser lo que sabemos que es la verdad. Entonces es imposible detenerse y aún más retroceder.

Todos los seres humanos tienen un destino espiritual más o menos próximo según la resolución de cada uno. Es necesario quererlo con toda sinceridad.

Hay un conflicto en ti, entre lo que está apegado a la vida ordinaria y entre lo que aspira a una vida divina. A ti te corresponde elegir lo que es más fuerte en ti y actuar en consecuencia.

Puedes seguir los meandros de innumerables reencarnaciones o elegir el camino rápido y escarpado de la “sâdhanâ” intensiva.

El camino perfecto: para cada uno, es el camino que le conduce más rápidamente al Divino.

Todo era de oro, un torrente de luz dorada fluía en una corriente ininterrumpida y llevaba con ella el conocimiento de que el camino de los dioses es un camino soleado en el que las dificultades pierden toda realidad. Tal es el camino que se abre ante nosotros si elegimos seguirlo.

Del libro Palabras De Madre
De Aurobindo.ru y revisado por nosotros.


miércoles, 4 de marzo de 2020

Este próximo viernes 6, tenemos reunión en el centro.
Haremos meditación y leeremos textos de Madre y Sri Aurobindo Si alguien tiene interés por visitarnos será bienvenido. El horario suele ser de 18 a 20 h Un saludo.

jueves, 23 de enero de 2020

Este próximo viernes 24, tenemos reunión en el centro.
Haremos meditación y leeremos textos de Madre y Sri Aurobindo Si alguien tiene interés por visitarnos será bienvenido. El horario suele ser de 18 a 20 h Un saludo.


LA AGENDA DE MADRE  

10 De mayo de 1958
Desde el punto de vista positivo, estoy convencida de que estamos de acuerdo sobre el resultado a obtener, es decir una consagración integral y sin reservas- en el amor, el conocimiento, y la acción- al Supremo y a Su Obra. Digo el Supremo y a su obra, porque la consagración al Supremo solamente no es suficiente. Estamos aquí, ahora, para  esta realización supramental y esto es lo que se espera de nosotros; mas para poder alcanzarla, es preciso que la consagración sea total, sin reserva, absolutamente integral. Creo que esto ya lo has comprendido, es decir, que tienes la voluntad de realizarlo.
Desde el punto de vista negativo- voy a hablar de las dificultades que hay que superar-; uno de los obstáculos más serios es la legitimación que la consciencia exterior ignorante y mentirosa, la consciencia ordinaria, da a todas esas pretendidas leyes físicas, causas, efectos y consecuencias, a todo lo que la ciencia ha descubierto físicamente, materialmente. Todo eso es una realidad indiscutible para la consciencia, una realidad que permanece independiente y absoluta en presencia de la eterna Realidad Divina.
Y es tan automático que es inconsciente.
Cuando se trata de movimientos como la cólera, los deseos, etc...Reconocen que están equivocados y que tienen que hacerlos desaparecer, pero cuando se trata de las leyes materiales –del cuerpo, por ejemplo, sus necesidades, su salud, su alimento y todas esas cosas-,les dan una realidad concreta tan sólida, tan compacta, tan establecida, que parecen absolutamente indispensables.
Pues bien, para poder curar eso, que es el mayor de todos los obstáculos (ese hábito de poner la vida espiritual por un lado y la vida material por otro, de reconocer a las leyes materiales su derecho a la existencia), hay que tomar una resolución, y es la de no legitimar jamás, cueste lo que cueste, ninguno de esos movimientos.
Para poder ver el problema tal como es, es completamente indispensable, es decir primordial, salir de la consciencia mental, incluso de la transcripción mental, en la mente más elevada, de la visión y de la verdad supramentales. No se ven las cosas tal como son, en su verdad, más que en la consciencia supramental; y si se intenta explicarlas, como estamos obligados a formularlas mentalmente, rápidamente se nos escapan.
En cuanto a mí, no he visto todo esto más que en el momento de esa experiencia (del 1 de mayo de 1958), y como resultado de esa experiencia. Pero incluso la experiencia misma es imposible de formular, y desde que me puse a hacer un esfuerzo para formularla, cuanto más  lograba formularla, más se desvanecía, se escapaba.
En consecuencia, si uno no se acuerda de haber tenido la experiencia, se queda igual que antes, pero con la diferencia de que, entonces, sabe, y puede saber, que esas leyes materiales no responden a la verdad. Eso es todo. No responden en absoluto a la verdad y, en consecuencia, si queremos ser fieles a nuestra aspiración, de ninguna manera hay que legitimar todo eso. Hay que decir: es un mal que tenemos que aguantar por ahora, durante un período intermedio, pero es un mal y una ignorancia. Porque verdaderamente es una ignorancia (no es sólo una palabra): es una ignorancia, las cosas no son así, incluso cuando lo que está en juego es nuestro cuerpo tal como es. En consecuencia, no legitimemos nada. Digamos: es un mal que hemos de aguantar por el momento hasta que salgamos de él, pero no RECONOCEMOS a todo eso una realidad concreta. NO tiene una realidad concreta, tiene una realidad engañosa, eso que llamamos realidad concreta es una realidad engañosa.
Y la prueba-tengo una prueba porque la experiencia la tengo en mí misma-, es que desde el momento en que uno está en la otra consciencia, la verdadera consciencia, todas esas cosas que parecen tan reales, tan concretas, cambian INSTANTÁNEAMENTE. Hay cierto número de cosas, de condiciones materiales de mi cuerpo-materiales-que han cambiado instantáneamente. No duró el tiempo suficiente como para que cambie todo, pero hay cosas que han cambiado y que ya no han vuelto nunca a ser como antes, han quedado cambiadas. Es decir, que si aquella consciencia fuera mantenida constantemente ¡sería un milagro perpetuo (lo que, desde nuestro punto de vista ordinario, llamamos milagro), un milagro fantástico y perpetuo! Pero desde el punto de vista supramental, no sería en absoluto un milagro, sería lo más normal.
Por lo tanto, si uno no quiere oponer una resistencia oscura, inerte, obstinada a la acción supramental, tiene que admitir, de una vez para siempre, que no debemos legitimar nada de todo eso.
La Madre
(Traducción: Instituto de Investigaciones Evolutivas, pág. 216, 217, 218)

                                      


miércoles, 11 de diciembre de 2019

Este próximo viernes 13, tenemos reunión en el centro.
Haremos meditación y leeremos textos de Madre y Sri Aurobindo Si alguien tiene interés por visitarnos será bienvenido. El horario suele ser de 18 a 20 h Un saludo.


ESPÍRITU DE AUROVILLE



Madre, la fundadora de Auroville, explicó y escribió muchas citas referidas a los ideales y metas de Auroville, así como a su proyección espiritual y los métodos de acción práctica.
Dos años después de la Inauguración de Auroville, en 1970, antes incluso de que comenzaran los trabajos para la construcción del Matrimandir; Satprem, un discípulo de Madre, escribió un libro titulado “La Génesis del Superhombre”. En su capítulo 12, La Sociología del Superhombre, hemos creído ver la esencia del espíritu de Auroville y la actitud que deben tomar sus habitantes. Desde este punto de vista, en AVI España queremos compartir el fragmento central de este capítulo.  



Son diez o veinte, o cincuenta quizás, aquí o allí, en esta latitud o en otra, que quieren trabajar una parcela de tierra más verdadera, trabajar una parcela de hombre para hacer crecer en sí mismo un ser más verdadero, crear juntos quizás un laboratorio del superhombre, poner la primera piedra de la Ciudad de la Verdad  sobre la Tierra. Ellos no saben, ellos no saben nada, excepto que tienen necesidad de otra cosa y que existe una Ley de Armonía, un maravilloso “algo” del Futuro que quiere encarnarse. Y quieren encontrar las condiciones de esa encarnación, prestarse al ensayo, ofrecer su sustancia para ese experimento de vida. No saben nada excepto que todo debe ser diferente: en los corazones, en los gestos, en la materia y en la manipulación de esta materia. No buscan crear una nueva civilización, sino otro hombre; no una superciudad entre los millones de edificios del mundo, sino un puesto de escucha para las fuerzas del futuro, un supremo Yantra de la Verdad, un conducto, un canal para intentar capturar y asentar en la materia una primera nota de la grandiosa Armonía, una primera señal tangible del nuevo mundo.
Ellos no se erigen como campeones de nada; ellos no son los defensores de ninguna libertad, ni los adversarios de ninguna doctrina: simplemente lo intentan juntos, son los campeones de su propia pequeña nota pura, que no es la de ningún otro, y no obstante es la nota de todos. Ya no son de un país, ni de una familia, de una religión o de un partido: toman partido de sí mismos, que no es el de nadie más y no obstante es el partido de todo el mundo, porque lo que se convierte en verdad en un punto, se convierte en verdad en el mundo entero y congrega a todo el mundo, son de una familia a ser inventada, de un país aún por nacer. No intentan corregir a otros ni a nadie, ni dispensar caridades glorificantes sobre el mundo, ni cuidar de los pobres y los leprosos; ellos buscan curar en sí mismos la gran pobreza de la mezquindad, el elfo gris de la miseria íntima, conquistar en ellos mismos una pequeña parcela de verdad, un solo rayo de armonía, pues si esa Enfermedad es curada en nuestro propio corazón o en unos pocos corazones, el mundo será más ligero, y, por nuestra claridad, la Ley de la Verdad penetrará mejor en la materia y resplandecerá alrededor espontáneamente. ¿Qué liberación, qué alivio puede traerle al mundo aquel que sufre en su propio corazón? Ellos no trabajan para sí mismos, aunque sean el primer campo de la experiencia, sino como una ofrenda, pura y sencilla, a aquello que no conocen realmente, pero que se vislumbra al borde del mundo como la aurora de una nueva era. Ellos son los exploradores del nuevo ciclo. Se han dado al futuro, en cuerpo y alma, como arrojándose al fuego, sin mirar atrás. Ellos son los servidores del infinito en lo finito, de la totalidad en lo ínfimo, de lo eterno en cada segundo y en cada gesto. Ellos crean su cielo con cada paso y esculpen el nuevo mundo en la banalidad de cada día. Y no le temen al fracaso, porque han dejado atrás los fracasos y los éxitos de la prisión -- ellos viven en la sola infalibilidad de una pequeña nota justa.

Pero estos constructores del nuevo mundo tendrán mucho cuidado de no levantar una nueva prisión, aunque sea una prisión ideal y bien iluminada. De hecho, ellos comprenderán, y muy rápido, que esta Ciudad de la Verdad no será ni podrá ser hasta que ellos mismos vivan totalmente en la Verdad, y que este terreno a construir es ante todo el lugar de su propia transmutación. No se engaña a la Verdad. Se puede engañar a los hombres, realizar discursos y declaraciones de principios, pero la Verdad se burla: te atrapa en el hecho y a cada paso te arroja la mentira a tu cara. Es un faro despiadado, incluso si es invisible. Y es muy simple, te atrapa en cada esquina, a cada recodo, y dado que es una Verdad en la materia, frustra tus planes, obstaculiza tu gesto, repentinamente con una falta de materiales, una falta de obreros, una falta de recursos, provoca una huelga, enfrenta a las personas unas con otras, siembra la imposibilidad y el caos -- hasta que, de repente, el buscador se da cuenta que tomaba el sendero equivocado, que levantaba la vieja falsa estructura con nuevos ladrillos y que daba rienda a su pequeño egoísmo, su pequeña ambición o su pequeño ideal, su estrecha idea de lo verdadero y lo bueno. Entonces, abre sus ojos, abre sus manos, se sintoniza con la gran Ley, deja fluir el ritmo claro, claro y transparente, maleable a la Verdad, a ese no importa qué, que quiere ser -- cualquier cosa mientras sea “eso”, el gesto exacto, el pensamiento preciso, el trabajo verdadero, la verdad pura que se expresa como quiere, cuando quiere, de la manera que quiere. Por un segundo, se abandona. Por un segundo llama a ese nuevo mundo -- tan nuevo que no comprende nada, pero al que quiere servir, encarnar, hacer surgir en esta tierra rebelde y ¿qué importa lo que él piense, sienta o juzgue?, ¡oh!, ¿qué importa?, pero que sea la cosa realmente -- que sea la cosa deseada e inevitable. Y todo se inclina hacia la luz -- en un segundo. Instantáneamente todo se vuelve posible: los materiales llegan, los obreros, el dinero, el muro se derrumba, y la pequeña estructura egoísta que él estaba a punto de construir, se transforma en una posibilidad dinámica que ni siquiera sospechaba.


Él repite esta experiencia cien veces, mil veces, a cada nivel, personal y colectivo, desde la reparación de la ventana de su dormitorio hasta el repentino millón que viene como “caído del cielo” para construir un estadio olímpico. Nunca hay “problemas materiales”, solamente hay problemas interiores. Y si la Verdad no está ahí, hasta los millones se pudrirán en un rincón. Es una experiencia fabulosa a cada minuto, una puesta a prueba de la Verdad y, más maravilloso aún, la puesta a prueba del poder de la Verdad. Él aprende, paso a paso, a descubrir la eficacia de la Verdad, la suprema eficacia de un pequeño segundo claro -- él entra a un mundo de continuas pequeñas maravillas. Aprende a confiar en la Verdad, como si todos esos golpes, fracasos, conflictos y confusión lo condujeran sabiamente, pacientemente, pero inexorablemente a tomar la actitud correcta, a descubrir el dispositivo verdadero, la mirada verdadera, el grito de la verdad que derriba los muros y hace que florezcan todos los posibles en medio del imposible caos. Es una transmutación acelerada y multiplicada tanto por la resistencia de cada uno como por las buenas voluntades -- como si, realmente, tanto las resistencias como las buenas voluntades, el bien como el mal, tuvieran que ser transformados en otra cosa, en otra voluntad, una voluntad-visión de la Verdad que a cada instante decide el gesto y el hecho. Esta es la única ley de la Ciudad del Futuro, su único gobierno: una visión clara que sintoniza con la Armonía total, y convierte instantáneamente a la Verdad percibida en acción. Los farsantes son eliminados automáticamente por la presión misma de la Fuerza de Verdad, expulsados, como peces por un exceso de oxígeno. Y si, algún día esos diez o esos cincuenta, o esos cien pudiesen construir una sola pequeña pirámide de verdad, en que cada piedra haya sido colocada con la nota justa, la vibración correcta, el amor simple, la mirada clara y una llamada al futuro, en realidad la ciudad entera será construida, porque ellos habrán construido en sí mismos el ser del futuro. Y quizás la Tierra entera se verá transformada, porque no hay más que un cuerpo, porque la dificultad de uno es la dificultad del mundo, esa resistencia, esa oscuridad del otro son la resistencia y la oscuridad de todo el mundo, y que esa insignificante pequeña iniciativa de una diminuta ciudad bajo las estrellas puede ser la Iniciativa misma del mundo, el símbolo de su transmutación, la alquimia de su dolor, la posibilidad de una tierra nueva por la sola transfiguración de un rinconcito de tierra y un trocito de hombre.
Por eso es probable que por un largo tiempo esta Ciudad en construcción sea un lugar donde las posibilidades negativas sean exacerbadas tanto como las positivas, bajo la implacable presión del faro de la Verdad. Y la falsedad es experta en agarrarse a los detalles insignificantes, la resistencia a adherirse a las trivialidades insignificantes, que se convierten en el signo mismo de la negación - la falsedad sabe cómo hacer grandes sacrificios, puede seguir una disciplina, elogiar un ideal, acopiar méritos y buenos tantos, pero se traiciona en lo insignificante, ese es su último refugio. Es en la materia realmente donde se juega la partida. Esta Ciudad del Futuro es realmente un campo de batalla, es una aventura difícil. Lo que se decide fuera con ametralladoras, con guerrillas o con hechos grandiosos, se decide aquí con sórdidos detalles y una invisible guerrilla de la mentira. Pero una sola victoria ganada a un mezquino egoísmo humano está más cargada de consecuencias para la Tierra que la remodelación de todas las fronteras de Asia, porque esta frontera de ahí y este egoísmo de ahí son la alambrada original que divide al mundo.

Título original: La Genèse du Surhomme. Satprem, Noviembre de 1970.
Primera edición: All India Press, Marzo 1971. Sri Aurobindo Ashram, Pondicherry.

viernes, 6 de diciembre de 2019


Mensaje que el Ashram ha enviado a discípulos y simpatizantes, por el aniversario del  Mahasamadhi de Sri Aurobindo.

The one object to which the mind of spiritual knowledge must be turned
is the Eternal
by fixity in whom the soul
clouded here and swathed in the mists of Nature
recovers and enjoys its native and original consciousness
of immortality and transcendence.
Sri Aurobindo



El único objetivo al que debe dirigirse la mente del conocimiento espiritual
es el Eterno
a través de esta firmeza, el alma
nublada aquí y envuelta en las brumas de la Naturaleza
recupera y disfruta su conciencia original y nativa
de inmortalidad y trascendencia.

Sri Aurobindo



 Escrito que Madre dedicó a Sri Aurobindo el 9 de diciembre, momento en que Su cuerpo fue depositado en el Samadhi.


El texto está transcrito en los laterales del Samadhi, un lado en inglés y del otro en francés.
Os lo traduzco:


9 de Diciembre de 1950

A Ti que fuiste el envoltorio material de nuestro Maestro,
a Ti nuestra infinita gratitud,
ante Ti que tanto has hecho por nosotros,
Tu que tanto has trabajado, luchado, sufrido, esperado, resistido,
ante Ti que todo lo has querido, todo intentado, preparado, todo realizado por nosotros,
ante Ti nos inclinamos e imploramos que no olvidemos ni por un instante,
todo lo que te debemos.
Madre

 OM, Alfonso.

sábado, 9 de noviembre de 2019


Las cadenas
El mundo entero ansía libertad, y aun así cada criatura está enamorada de sus cadenas; esa es la primera paradoja y el nudo inextricable de nuestra naturaleza.

El hombre está enamorado de los lazos del nacimiento, por eso está atrapado en los lazos gemelos de la muerte. Estando encadenado, aspira a liberar a su ser y a volverse maestro de sí mismo.

El hombre está enamorado del poder, por eso está sometido a la debilidad. Pues el mundo es un mar de oleadas de fuerza que se encuentran y arremeten continuamente unas sobre otras y aquel que quiere cabalgar en la cresta de una ola está obligado a desvanecerse bajo el choque de más de cientos.

El hombre está enamorado del placer, por eso debe padecer el yugo de la pena y el dolor. Porque el deleite sin mezcla sólo existe para el alma libre y desapasionada, pero eso que persigue el placer en el hombre es una energía tensa que sufre y forcejea.

El hombre está sediento de calma, pero también se desvive por las experiencias de una mente agitada y de un corazón inquieto. Para su mente, la diversión es una fiebre y la calma una monotonía inerte.

El hombre está enamorado de las limitaciones de su ser físico; y, no obstante, también optaría por la libertad de su espíritu infinito y de su alma inmortal.

Hay algo en el hombre que siente una extraña atracción por estos contrastes; para su ser mental constituyen el arte de vivir. Es por eso que su paladar y su curiosidad son atraídos no sólo por el néctar, sino también por el veneno.

 La Madre
Pensamientos y aforismos